Encontrè una plumita, debajo de mi computadora...Es la señal. O al menos, eso
creo yo...Por fìn, cùpido vino a la cita. Pedì otra ronda de cafè. Esta vez el
cafè no se enfriò. La cucharita revolviò el azùcar una sola vez y brindamos,
cùpido y yo de un trago. De un sorbo. como todas las pasiones, que no se
degustan, se viven y el sabor del placer queda anclado para siempre en nuestros
corazones y nuestra piel. Brindo por vos, cùpido. No solo no faltaste a la
cita. Te hiciste rogar, eso es cierto. Que ademàs, dejaste caer una plumita de
las alas de tu espalda para que yo compruebe que no habìa soñado. Que èl y vos
vinieron a mi cita. Y comprobar que es cierto, que de vez en cuando la vida, se
sienta conmigo y se toma un cafe. Un beso a todas. Y un abrazo a las que esten
enamoradas. morochaurbana