A vos ojitos de cielo
Verano del 2006, un 14 de febrero
Querida ojos de cielo:
Te escribo porque es necesario que sepas todo lo que ignoras…Todo lo que guardan mis ojos, cuando paran de llorar tu ausencia…Que sepas por ejemplo, que cuando llegaste a mi casa, a mi vida, se detuvo el almanaque. Y aunque los días, embusteros ellos, mentían que pasaban, que sucedían, una colección de calendarios confesaba a contrapelo de la costumbre y a los gritos: hoy y siempre será catorce de febrero. El día en que llegaste.
Hoy es imperioso contarle, que bendigo el momento que el reloj de la vida, nos puso puntual ahí. Frente a frente. Que fue hermoso coincidir en esta existencia
Me es urgente comunicarle que la amo de cuerpo y alma. Que nuestra historia para mal o para bien no terminó que es un eterno continuará… Le confieso, soy capaz de alcanzar las nubes y besarlas…para después escribir en ellas mi amor inmortal Para que se lo lleven acaso a otro cielo. Que sería capaz de escalarlo y preguntarle a Dios, porque si la hizo cruzar en mi camino, ud. No me ama…Que no obstante, por si acaso, si algún día, las estrellas fugaces desearan concederme el único deseo que suplico, seguiría pidiendo: que ud. Me ame.
Le escribo para que al abrir esta carta se encuentre con una caja de Pandora y rescate, uno a uno, sus recuerdos, que le pertenecen, que también hoy son los míos. Y para protegerlos por si acaso el destino nos empiece a llevar por distintos caminos.
De las incontables caminatas bajo la lluvia, mojándonos la piel y riéndonos a carcajadas. De qué fuimos cómplices. Sin llamarnos nunca amor. Porque coincidíamos que era una palabra muy grande y sin embargo nos cupo. De hablarnos por celular hasta último momento hasta llegar detrás de la puerta de mi habitación donde yo siempre escribiendo, simplemente la esperaba.
De su hija dando los primeros pasos en mi casa. De mi hijo, enamorado de ud. Cuál romeo. Repitiendo su nombre debajo de su ventana.
Y para que sepas que aunque no estés a mi lado, este catorce de febrero, llenaré la casa de almanaques y señalaré en ellos el día en que me enamoré por primera vez después de 30 años sin saber lo que era amar…
Para informarle que el pedazo de vida que compartimos está inscripto en la página de un cuaderno con solapas de pétalos de rosa.
Perpetuar por ejemplo todo lo que nos dijimos. Las excusas que nos decían a los gritos, que este amor jamás podía ser… Pero las miradas ganaron y el deseo pudo más…y cuando el deseo manda, la pasión obedece. Busqué el cielo en tus ojos y lo encontré. Tu mano guió la mía, como si hubiera sido la primera vez que amé. La llevó por tu cuerpo, hasta llegar al mismísimo lugar donde estallas al amar. Mis dedos entrelazados a los tuyos. Y todo el cielo danzando por la ventana. La luna regocijándose mirando a los amantes. Tus gemidos llenaron de música mis oídos. Te acurrucaste en mí te abracé. Y solo después sabiéndose uno en el otro. Finalmente nos dormimos. Yo soñando con vos, vos soñando conmigo.
Gracias, porque por vos he sentido. Galopar en mil latidos. Gracias porque descubrí que estaba viva. Gracias porque descubrí mis caricias en vos. Gracias por poder tener tus manos entre las mías.
Gracias porque he comprendido que, es cierto, que a veces para entrar al cielo no es necesario morir…
Gracias, porque el destino preparó una mesa, dos copas de vino… nos invitó a vos y a mí y dejó que a la vida se le vaya la mano…
Bueno, habiéndose confesado mi corazón, debo despedirme. Hasta siempre, ojalá volvamos a vernos. Su morocha.
Morocha urbana


now dijo
Tanto tu poema como esta carta muestran tu sensibilidad y tu persona tierna y ena morada. si no eres correspondida el que pierde es el otro. No este triste por amar porque como dice la cnción es mejor querer y perder que nunca haber querido.
Besitos gordos
21 Mayo 2007 | 01:03 PM